Mostrando entradas con la etiqueta BCBS. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta BCBS. Mostrar todas las entradas

miércoles, 1 de diciembre de 2021

Lista 2021 de bancos globales sistémicamente importantes


 Once años lleva la publicación de los Bancos Globales Sistémicamente Importantes (G-SIB), aquellos bancos que por su impacto en caso de quiebra pueden tener impactos profundos en el sistema económico del mundo entero.  La más reciente fue publicada la semana pasada.

Bajo acuerdo del G20 desde 2011, el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB) lleva a cabo anualmente la clasificación sistémica. Resultado, 25 de los 29 bancos de la primera lista se encuentran en la lista de 2021 y en respecto al año pasado, son los mismos 30 bancos.

La conclusión en sencilla, con todo y el aparato metodológico para clasificar a los bancos por sus características sistémicas, no hay suficientes inhibidores para que éstas instituciones financieras dejen de aprovechar las ventajas que ser extremadamente grandes y complejas. Desde la perspectiva de los organismos internacionales, el problema de bancos “demasiado grandes para quebrar” se resuelve con mayores requerimientos de capital y medidas de mitigación como planes de resolución en caso de quiebra. La última palabra será dicha tan solo en un caso excepcional como la crisis de 2008. 

Para colmo, JP Morgan Chase, BNP Paribas y Goldman Sachs escalan sus actividades globales y suben un escaño cada uno en la clasificación del FSB. Como dijo Charles O. Prince III, CEO de Citigroup en 2007: “Cuando la música se detenga las cosas serán complicadas, mientras tanto, si la música continúa, nosotros seguiremos bailando”.



jueves, 31 de octubre de 2019

El reto de permanecer alerta, comentarios del 5to Reporte Anual de Implementación y Efectos de las Reformas a la Regulación Financiera del G20


En una palabra, la causa de la crisis financiera de 2008 fue la complacencia; se creyó religiosamente en el sistema de oferta y demanda incluso cuando los fundamentales nos hacían ver el abismo. La única forma de no caer en los viejos dogmas de la eficiencia del sistema financiero global es permanecer alertas, y es justo el Consejo de Estabilidad Financiera (FSB por sus siglas en ingles), institución creada en aquellos turbulentos años, quien nos da la puerta de entrada para la tarea.

A mediados de octubre se publicó la que podría señalarse como publicación insignia del FSB, el reporte anual de Implementación y efectos de las Reformas a la Regulación Financiera del G20, en su 5ta edición.

El reporte llega en una etapa de transición desde la regulación a la implementación a nivel internacional. Se comenta sobre las áreas de oportunidad para concluir la agenda de 2009 (Hacer las instituciones financieras más sólidas, terminar con las instituciones “demasiado grandes para quebrar” (o TBTF por sus siglas en inglés), hacer el mercado de productos derivados más seguro y, fortalecer la resiliencia de la intermediación financiera no bancaria); al tiempo que se trabaja sobre los efectos no previstos de las reformas.

Las reglas básicas de Basilea III para bancos se han implementado en la totalidad de las jurisdicciones del FSB (24) es decir, las reglas de mayor capital (y mejor calidad) y mejor liquidez de corto plazo, en tanto que las medidas de liquidez de largo plazo (Net Stable Funding Ratio) y las reglas de apalancamiento tan solo se han implementado en 16 jurisdicciones (México retrasado en ambas). Los retardos en la implementación pueden ser tanto deliberados como involuntarios, mientras que el factor de “presión de pares” y los acuerdos de “Guiar con el ejemplo” han perdido su fuerza a medida que pasa el tiempo.

En términos de capital, uno de los puntos débiles del proceso regulatorio ha sido las aseguradoras, en donde el organismo emisor de estándares Asociación Internacional de Supervisores de Aseguradoras (IAIS) no ha logrado completar la regulación en cuento al Estándar de Capital para Aseguradoras Basado en Riesgo además de que el tiempo de implementación llevará otros 5 años.

El blanco de las críticas ha sido lo relacionado con las instituciones TBTF, pues si bien hay medidas desde hace algunos años concluidas, como el requerimiento de capital adicional, la implementación de los colegios de supervisión, la información granular de riesgos y la preparación del capital para resolución (TLAC); son importantes las inconsistencias en el espectro institucional, pues por un lado no se cuenta aún con un marco para instituciones no bancarias ni aseguradoras (NBNI) ni el marco holístico para aseguradoras de IAIS que desde el año pasado canceló la lista de aseguradoras sistémicas, por lo menos, hasta 2022.

En cuanto al marco regulatorio para derivados no listados (OTC), fundado en 4 elementos principales: Reporte de información, requerimientos de margen, uso de contrapartes centrales, uso de plataformas de operación; se tiene una implementación variable, mientras que el reporto de operaciones está implementado por 23 miembros, las plataformas de operación tan solo por 13 jurisdicciones.

La implementación de medidas para la intermediación no bancaria, conocida anteriormente como shadow banking ha logrado un eficiente sistema de monitoreo en el que se identifiquen las tendencias y riesgos, incluso logrando una disminución en algunas formas de finanzas estructuradas, de forma que hoy no sean consideradas como amenazas a la estabilidad financiera.

En cuanto a las nuevas tendencias en la intermediación financiera identificadas en el reporte se señalan el crecimiento sostenido de los activos financieros con respecto al PIB global, de manera paralela al crecimiento del endeudamiento soberano, de las empresas y los hogares; el decrecimiento relativo de los activos bancarios en relación al sistema financiero (decrecimiento del 45% al 40%); y por otro lado, un aumento en el financiamiento no bancario principalmente en los países en desarrollo. Los dos últimos complementarios y favorables a la diversificación de fuentes de financiamiento, hasta el momento sin riesgos sistémicos.

Las áreas de atención para el futuro según el informe, y de forma consistente con los de otros organismos como el Banco Internacional de Pagos y el Fondo Monetario Internacional, son los temas relacionados con las nuevas tecnologías y la forma que están modificando la arquitectura financiera internacional, ya sea por la presencia de nuevos actores (Big Tech) o nuevos productos (criptoactivos).

El dar seguimiento al trabajo de los miembros del FSB a través del 5to informe de implementación significa hacer nuestra parte como ciudadanos globales y entender las tendencias del sistema financiero que, sin la cooperación necesaria de los países miembros desde hoy, nos enfrentarán a nuevas crisis el día de mañana.

miércoles, 10 de enero de 2018

Misión Cumplida Basilea III, nos vemos en la próxima crisis Basilea IV


A tan solo unos meses de que Donald Trump ganara la presidencia en los Estados Unidos las cotizaciones bursátiles de los bancos norteamericanos se dispararon, la perspectiva de una menor carga regulatoria y de echar abajo partes de la Ley Dodd-Frank de 2010 se veía como una posibilidad.
Sin perder el tiempo, a finales de enero el representante republicano Patrick McHenry envió una carta solicitando la retirada de los Estados Unidos de los organismos financieros emisores de estándares y le puso los pelos de punta a los negociadores internacionales que hasta ese momento habían logrado establecer un gran número de nuevos acuerdos con el fin de hacer más seguro el sistema financiero internacional. Sin Estados Unidos cualquier esfuerzo sería limitado.
 
Como si se tratara de un cuento con final feliz, el a principios de diciembre de 2017 los miembros del Comité de Basilea para la Supervisión Bancaria, incluyendo a EUA cerraron el ciclo de reformas, algo que, a pesar de lo cerca que se encontraba de su conclusión, tras la salida de piezas clave de la regulación bancaria como Daniel K. Tarullo se ponía en duda.
Bajo la premisa de generar estándares, simples transparentes y comparables los expertos internacionales se dieron a la tarea de atender todos aquellos aspectos que durante la crisis de 2007 hicieron evidente las fallas en el negocio bancario, ¿en que consistieron los principales cambios?
·         Mayores requerimientos de capital para los bancos y cambios en las metodologías en el cálculo de los Activos Ponderados por Riesgo.
·         Nuevos estándares para incluir indicadores de liquidez en un plazo de un mes (Coeficiente de Cobertura de Liquidez) como en un plazo de un año (Coeficiente de Fondeo Estable Neto)
·         Se establece una medida de apalancamiento basado en el capital y las exposiciones totales.
·         Se crean metodologías para el cálculo de riesgo operacional y otro tipo de riesgos, así como marcos regulatorios para bancos calificados como “sistémicos” por su importancia e impacto a nivel local y global.
Pero la cereza del pastel, y por lo cual tras 7 años del documento base las reformas no concluían era el debate entre Europa y Estados Unidos por un límite mínimo a los activos ponderados por riesgo calculados mediante los modelos particulares de los bancos (modelos internos), en el cual el nivel propuesto por Estados Unidos era de 75% y por su parte los países europeos planteaban en 70%. La decisión salomónica consistió en elegir el punto intermedio 72.5% (tras varios meses de discusiones y presiones por parte de la industria).
 
Los estándares bancarios no son perfectos, hay que ser claros en lo que son, el piso mínimo en que los miembros se han puesto de acuerdo, se ha atajado las causas de la crisis de 2007 basados en las posibilidades de ciertos eventos adversos y atendiendo a las probabilidades; pero mientras los bancos tengan la fórmula mágica para prestar más dinero del que tienen la palabra riesgo debe estar siempre presente.