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lunes, 28 de agosto de 2017

El papel de Financial Stability Board 2

En 2011 el G20 estableció la estrategia a seguir en la reforma al sistema financiero global... a 10 años de la crisis cual ha sido el desarrollo de las cuatro prioridades?

  • No mas instituciones demasiado grandes para quebrar
  • Instituciones financieras más solidas
  • Un mercado de valores seguro y confiable
  • Un sistema de financiamiento basado en el mercado seguro (sistema shadow banking)


domingo, 16 de julio de 2017

BIS, el Banco de Bancos Centrales con cambios en su estructura en 2019

Es sabido desde hace algunos meses que a partir del primero de octubre, Agustín Carstens dejará el Banco de México para ocupar la posición de Gerente General de Banco Internacional de Pagos (BIS por sus siglas en inglés), en lo que se ha sido entendido como un reconocimiento a su capacidad como banquero central.

Sin embargo, poco se sabe sobre la institución de la que formará parte; y es que el BIS, institución mucho más antigua que el Fondo Monetario Internacional (FMI) o que el Banco Mundial (BM), no recibe la cobertura mediática que reciben los últimos, ni siquiera con la crisis financiera internacional de 2007 fue objeto de los reflectores.

El BIS data de 1930, creada originalmente con la intensión de ser un organismo facilitador de las trasferencias financieras producto de las reparaciones de paz de la primera guerra mundial. Su poca relevancia se debió a la desconfianza de Harry White y Franklin D. Roosevelt en éste, debido a que era una iniciativa en la que Alemania había tenido un papel relevante en su formación.

Actualmente, es una de esas piezas fundamentales de la gobernanza financiera internacional y quizá la más lejana al escrutinio público. Pues su función es la de fungir como el foro de diálogo y cooperación más importante en los temas de política monetaria, al tiempo que es un centro de investigación y producción de conocimientos en la misma materia.

En ese sentido, de la misma forma que el BM y el FMI han sido y son promotores de políticas financieras y económicas hegemónicas, el llamado banco de Bancos Centrales hace lo propio con las políticas monetarias.

Al igual que los otros organismos mencionados, la línea de pensamiento promovida es producto de la perspectiva de los países económicamente más desarrollados. Su membresía, por otra parte, no es amplia ni abierta, sin que exista algún tipo de mecanismo de adhesión más que la invitación por parte del BIS.

He aquí el suceso de gran relevancia que ha pasado de largo en los medios de comunicación, en la reunión general que tuvo lugar en junio pasado, se anunció que llevara a cabo un importantísimo cambio en la conformación de su junta directiva.

Hoy en día la junta está conformada por 21 miembros; al igual que en el consejo de seguridad de la Organización de las Naciones Unidas, existen miembros permanentes, en este caso 6, Estados Unidos, Reino Unido, Francia Italia, Bélgica y Alemania, pudiendo designar estos a su vez a otro miembro de la misma nacionalidad, quedando espacio en la mesa para otros 9, a elegir entre los otros miembros.

Con efecto a partir de enero del 2019, el BIS no ampliará sino reducirá los miembros de la junta directiva, recortando 3 lugares para quedar en 18; a su vez, los 6 miembros permanentes ya no elegirán a otros seis de sus mismas nacionalidades, sino a uno solo, y los lugares para otros miembros se ampliarán de 9 a 11.

Desde la perspectiva de la representación, efectivamente es un cambio significativo, los miembros permanentes serían minoría, 7 y la mayoría serían los electos entre los miembros del BIS.


¿Cambios en la gobernanza financiera? Definitivamente, a partir de la entrada en vigor de lo mencionado, pero no necesariamente en la agenda internacional, pues, aunque países como China, India, Brasil o Rusia donde existe un claro disenso en las prácticas de la política monetaria, como lo es el planteamiento de la autonomía de los bancos centrales, siempre habrá países en vías de desarrollo no dominantes dispuestos a apoyar posturas ortodoxas, vaya, pues que para ejemplos basta un Agustín Carstens

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Alquimistas y banqueros

Como punto de partida para este blog, la maravillosa y didáctica columna de Alejandro Nadal @anadaloficial, (14/12/16) donde narra los  orígenes del sistema bancario moderno.

Alquimistas y banqueros
Alejandro Nadal

La lucha entre el poder político y el mundo de las finanzas es antigua. La historia europea está llena de episodios en los que banqueros y reyes intercambiaron golpes, muy frecuentemente por interpósita persona, a través de cardenales y generales.

Cuando irrumpe el capitalismo lleva en su código genético la esencia del capital financiero. Sus herramientas contables eran parecidas a las técnicas de los templos de los financieros y banqueros, pero estaban ligadas a una nueva forma de circulación. La producción de mercancías necesitaba que los capitalistas pudieran adelantar el dinero que para comprar insumos y contratar fuerza de trabajo. Cuando las operaciones se hicieron más complejas y se requirieron recursos para inversiones de más largo aliento, los bancos también evolucionaron.

Los bancos siempre operaron reconociendo recíprocamente los títulos que emitían. Gradualmente esta matriz de vínculos se hizo más densa hasta convertirse en un sistema que entrelazaba todas las relaciones económicas. En esa etapa de su desarrollo los bancos sufrieron una metamorfosis extraordinaria. De simples auxiliares de la empresa capitalista los bancos se convirtieron en regidores de la circulación monetaria. La fuerza detrás de esta mutación se encuentra en un hecho sencillo: al emitir títulos que eran reconocidos por todos los demás bancos, el sistema bancario se convirtió en la fuente de crédito par excellence de toda economía capitalista.

Para enfrentar el poder de los bancos, los estados europeos fueron creando sus propios bancos para seguir financiando sus guerras y aventuras coloniales. En 1668 se creó en Suecia el primer banco central, el Riksbank, organizado para desempeñar el papel de tesorería que requería el gobierno. En 1694 nació el Banco de Inglaterra, con las mismas funciones. Estos bancos también desempeñaban el papel de cámara de compensación para los bancos privados, lo que agilizaba y fortalecía su rol dominante en la economía. En algunos casos, como en el de la Banque de France, establecida por Napoleón en 1800, la finalidad del banco central incluía el mitigar el desorden monetario y controlar la inflación. En muchos casos los bancos centrales son entidades híbridas formadas con la participación de los bancos privados, pero poco a poco se convirtieron en prestamistas de última instancia y sus billetes se consolidaron a escala nacional como dinero de alto poder (capaz de extinguir cualquier deuda).

Pero los bancos privados siguieron su desarrollo y al surgir la divisa dominante emitida por el banco central se convirtieron en los administradores del dinero de alto poder. Es decir, los bancos comerciales privados no pueden emitir los billetes de la divisa nacional porque el banco central tiene el monopolio de esa actividad. Lo único que pueden hacer los bancos privados es emitir títulos (como cheques) y poner en circulación líneas de crédito. Pero esos títulos emitidos por los bancos privados son simples promesas de que el deudor pondrá a disposición del acreedor en cierta fecha una determinada cantidad de dinero emitido por el banco central.

Cuando un banco comercial privado otorga un crédito y abre una cuenta al nuevo cliente, lo único que hace es crear la obligación para este nuevo deudor de entregar al banco una suma de dinero de alto poder (más los intereses) en un plazo convenido. Aunque el deudor del banco nunca ve los billetes de alto poder, sí queda obligado a entregarle dinero base al banco. Y si los alquimistas buscaban la fórmula para crear oro de la nada, los banqueros sí encontraron la forma de crear dinero de la nada.

Hoy los bancos privados controlan la oferta monetaria que hace girar las ruedas de la economía. Cierto, para prevenir las crisis los bancos centrales imponen la obligación a los bancos de mantener reservas de dinero base. Pero los bancos privados tienen un poder extraordinario y son sus operaciones pro-cíclicas lo que constriñe al banco central a proporcionarles el dinero base para mantener las reservas necesarias.

Cuando ocurre una crisis como la de 2008, las cosas quedan más claras. Los bancos privados sabían que en caso de un colapso el banco central los respaldaría con una inyección de liquidez, sin importar la calidad de sus hojas de balance. Eso es lo que ha sucedido en Estados Unidos y en Europa donde los bancos centrales han inyectado cantidades astronómicas de liquidez para el rescate de los bancos.

Hoy el capitalismo sigue mutando rápidamente y la lucha entre el mundo financiero y el poder político se ha intensificado. El populismo derechista o ‘fascismo post-moderno’ ha identificado al enemigo, los banqueros y financieros, y en eso ha leído correctamente el sentimiento popular. Pero presentarse como protector del pueblo frente al poder de banqueros y financieros no garantiza que la defensa sea efectiva. Más temprano que tarde, los que así se presentan (como Trump) tendrán que negociar con el poder financiero y probablemente le otorgarán importantes concesiones.