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jueves, 18 de noviembre de 2021

Una pieza más a la gobernanza financiera, el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad como encargado de los estándares sustentables de revelación


A partir del proximo año, los inversionistas contarán con un organismo que brinde certidumbre en las revelaciones de información financiera relacionadas con los retos ambientales, sociales y de gobernanza (ESG), en dias recientes ha tomado forma el Consejo de Normas Internacionales de Sostenibilidad como un cuerpo de expertos (ISSB). 

 Las Normas Internacionales de Información Financiera (NIIF) son el estándar de la contabilidad financiera internacional, diseñadas por un cuerpo técnico conocido como la Junta de Normas Internacionales de Contabilidad (International Accounting Standards Board o IASB). Como complemento a dichas NIIF y ante la demanda mundial de estándares en materia de revelación financiera, fue presentado el ISSB bajo la fundación IASB. Con esta nueva estructura a nivel mundial se generará certidumbre respecto a los estándares de sostenibilidad global para los mercados financieros, una demanda creciente dado que los inversionistas buscan evaluar los riesgos y oportunidades relacionados a problemas ESG y que actualmente confronta serias críticas ante el fenómeno conocido como greenwashing; la simulación de proyectos o elementos sostenibles de inversiones que fundamentalmente no lo son. 

 Uno de los factores que busca dar legitimidad a esta nueva pieza de gobernanza financiera es que ésta es producto de la consolidación del Consejo de Revelación de estándares climáticos (CDSB) y la Fundación de Reportes de Valor (VRF), aunque la transición completa se concluirá para junio del 2022; a la vez que lleva a cabo constantes consultas públicas y trabajo colaborativo con otros emisores de estándares financieros a nivel internacional como IOSCO. 

 Entre los factores que dan sentido a este nuevo organismo es lo que reveló recientemente IOSCO, que la mitad de 45 jurisdicciones encuestadas no cuentan con reglas específicas relacionadas a la sustentabilidad para regular las revelaciones sustentables de administradores de activos. 

 Para el éxito del nuevo organismo, un paso fundamental y positivo ha sido la aceptación por parte de los líderes del G20 y el FSB.  Un primer y bien identificado objetivo es la eliminación del llamado "greenwashing", la simulación de actividades verdes.

miércoles, 14 de diciembre de 2016

Alquimistas y banqueros

Como punto de partida para este blog, la maravillosa y didáctica columna de Alejandro Nadal @anadaloficial, (14/12/16) donde narra los  orígenes del sistema bancario moderno.

Alquimistas y banqueros
Alejandro Nadal

La lucha entre el poder político y el mundo de las finanzas es antigua. La historia europea está llena de episodios en los que banqueros y reyes intercambiaron golpes, muy frecuentemente por interpósita persona, a través de cardenales y generales.

Cuando irrumpe el capitalismo lleva en su código genético la esencia del capital financiero. Sus herramientas contables eran parecidas a las técnicas de los templos de los financieros y banqueros, pero estaban ligadas a una nueva forma de circulación. La producción de mercancías necesitaba que los capitalistas pudieran adelantar el dinero que para comprar insumos y contratar fuerza de trabajo. Cuando las operaciones se hicieron más complejas y se requirieron recursos para inversiones de más largo aliento, los bancos también evolucionaron.

Los bancos siempre operaron reconociendo recíprocamente los títulos que emitían. Gradualmente esta matriz de vínculos se hizo más densa hasta convertirse en un sistema que entrelazaba todas las relaciones económicas. En esa etapa de su desarrollo los bancos sufrieron una metamorfosis extraordinaria. De simples auxiliares de la empresa capitalista los bancos se convirtieron en regidores de la circulación monetaria. La fuerza detrás de esta mutación se encuentra en un hecho sencillo: al emitir títulos que eran reconocidos por todos los demás bancos, el sistema bancario se convirtió en la fuente de crédito par excellence de toda economía capitalista.

Para enfrentar el poder de los bancos, los estados europeos fueron creando sus propios bancos para seguir financiando sus guerras y aventuras coloniales. En 1668 se creó en Suecia el primer banco central, el Riksbank, organizado para desempeñar el papel de tesorería que requería el gobierno. En 1694 nació el Banco de Inglaterra, con las mismas funciones. Estos bancos también desempeñaban el papel de cámara de compensación para los bancos privados, lo que agilizaba y fortalecía su rol dominante en la economía. En algunos casos, como en el de la Banque de France, establecida por Napoleón en 1800, la finalidad del banco central incluía el mitigar el desorden monetario y controlar la inflación. En muchos casos los bancos centrales son entidades híbridas formadas con la participación de los bancos privados, pero poco a poco se convirtieron en prestamistas de última instancia y sus billetes se consolidaron a escala nacional como dinero de alto poder (capaz de extinguir cualquier deuda).

Pero los bancos privados siguieron su desarrollo y al surgir la divisa dominante emitida por el banco central se convirtieron en los administradores del dinero de alto poder. Es decir, los bancos comerciales privados no pueden emitir los billetes de la divisa nacional porque el banco central tiene el monopolio de esa actividad. Lo único que pueden hacer los bancos privados es emitir títulos (como cheques) y poner en circulación líneas de crédito. Pero esos títulos emitidos por los bancos privados son simples promesas de que el deudor pondrá a disposición del acreedor en cierta fecha una determinada cantidad de dinero emitido por el banco central.

Cuando un banco comercial privado otorga un crédito y abre una cuenta al nuevo cliente, lo único que hace es crear la obligación para este nuevo deudor de entregar al banco una suma de dinero de alto poder (más los intereses) en un plazo convenido. Aunque el deudor del banco nunca ve los billetes de alto poder, sí queda obligado a entregarle dinero base al banco. Y si los alquimistas buscaban la fórmula para crear oro de la nada, los banqueros sí encontraron la forma de crear dinero de la nada.

Hoy los bancos privados controlan la oferta monetaria que hace girar las ruedas de la economía. Cierto, para prevenir las crisis los bancos centrales imponen la obligación a los bancos de mantener reservas de dinero base. Pero los bancos privados tienen un poder extraordinario y son sus operaciones pro-cíclicas lo que constriñe al banco central a proporcionarles el dinero base para mantener las reservas necesarias.

Cuando ocurre una crisis como la de 2008, las cosas quedan más claras. Los bancos privados sabían que en caso de un colapso el banco central los respaldaría con una inyección de liquidez, sin importar la calidad de sus hojas de balance. Eso es lo que ha sucedido en Estados Unidos y en Europa donde los bancos centrales han inyectado cantidades astronómicas de liquidez para el rescate de los bancos.

Hoy el capitalismo sigue mutando rápidamente y la lucha entre el mundo financiero y el poder político se ha intensificado. El populismo derechista o ‘fascismo post-moderno’ ha identificado al enemigo, los banqueros y financieros, y en eso ha leído correctamente el sentimiento popular. Pero presentarse como protector del pueblo frente al poder de banqueros y financieros no garantiza que la defensa sea efectiva. Más temprano que tarde, los que así se presentan (como Trump) tendrán que negociar con el poder financiero y probablemente le otorgarán importantes concesiones.